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¿Qué se entiende por sesgos cognitivos? Las teorías cognitivas actuales sobre los trastornos emocionales se dirigen no sólo al contenido de las cogniciones, sino que también pretenden estudiar las estrategias y estructuras de procesamiento de información que podrían tener algún papel a la hora de explicar y describir estos trastornos. Uno de los supuestos básicos que mantienen los enfoques cognitivo-experimentales dentro de la psicopatología de los trastornos emocionales, es que existen diferencias en cómo se procesa la información emocional, en función de si existe o no patología. Sin embargo, una de las cuestiones más importantes que todavía está por resolver es saber si estos sesgos cognitivos constituyen un factor de vulnerabilidad para padecer estos trastornos o si, por el contrario, forman parte de las características clínicas del trastorno. El modelo cognitivo de Beck (1967,1976,1987), articulado en torno al concepto de “esquema”, ha sido el punto de partida en la mayoría de estos estudios. También teorías como la de Bower (1981) intentan dar cuenta de este sesgo. Ambas predicen que, en todos los niveles del procesamiento (percepción, atención y recuerdo), se manifiestan estos sesgos congruentes con el estado de ánimo, y que estos sesgos están presente en todos los trastornos emocionales. Por lo que se refiere en concreto a la atención, ésta resulta afectada en muchos trastornos psicológicos. En los trastornos depresivos y de ansiedad, las dificultades para concentrarse y la distraibilidad son dos de las quejas más frecuentes que presentan estos pacientes y que figuran en el DSM-IV como síntomas en los criterios para el diagnóstico de la depresión mayor, de la distimia y de algunos trastornos de ansiedad. Sin embargo, cuando en Psicología Cognitiva se habla de sesgos atencionales, no se habla de distraibilidad en general, sino que se hace referencia a un cambio en la dirección hacia la que el sujeto centra o fija su atención, de modo que la persona se da cuenta de una parte o de un aspecto concreto del ambiente que le rodea (Williams, Watts, MacLeod y Mathews, 1988; 1997). Por lo que se refiere a la memoria, muchas teorías apuntan a que en los trastornos emocionales está presente un sesgo de memoria congruente con el estado de ánimo (MCEA). Este sesgo se ha definido como la tendencia a recordar información que es consistente con el estado de ánimo del individuo. ¿Cómo se evalúan los sesgos cognitivos? En el estudio experimental de los sesgos atencionales se han empleado principalmente dos estrategias: la primera consiste en comprobar cómo esta tendencia a atender a determinados estímulos del ambiente facilita la ejecución de los sujetos en las tareas, y la segunda en cómo la misma tendencia puede deteriorar la ejecución. La tarea de Stroop Emocional, que quizá sea la más utilizada en el estudio de los sesgos atencionales y que se ha convertido en el paradigma experimental por excelencia en la literatura sobre cognición y emoción, pertenece a este segundo tipo. En esta tarea se presentan a la persona una serie de palabras-estímulo cuyo contenido emocional es representativo de los temas centrales que caracterizan al trastorno bajo estudio. Las palabras están escritas en diferentes colores y la tarea de la persona consiste en nombrar el color de las palabras haciendo caso omiso de su contenido. Éste, sin embargo, tiene un efecto perturbador en el funcionamiento cognitivo del sujeto, al estar relacionado con el tema de su preocupación principal (Williams et al., 1988). El sesgo atencional se pone de manifiesto a través del efecto de interferencia de la tarea Stroop (Stroop, 1935) caracterizado por la competición que existe entre la tarea que se pide al sujeto (nombrar el color) y el procesamiento automático y preconsciente de las palabras impresas (sesgo atencional). Los numerosos estudios que han utilizado el Stroop han demostrado que la latencia en nombrar el color en el que una palabra de contenido emocional está impresa es mayor en las personas que presentan un trastorno emocional (Williams et al., 1997). En el caso de los sesgos de memoria, se han utilizado múltiples técnicas de evaluación, que se podrían agrupar en dos bloques: la evaluación de la memoria explícita y la evaluación de la memoria implícita. Para la primera, se utilizan paradigmas de recuerdo libre, de recuerdo guiado o de reconocimiento, pero en todos ellos se le pide al sujeto explícitamente que recuerde la información que se le ha presentado previamente. Las hipótesis predicen que el recuerdo de la información congruente con el estado de ánimo se verá facilitada o incrementada. En cuanto a la memoria implícita, en ella no se le pide al sujeto que recuerde esa información, sino que realice diversas tareas (completar palabras, realizar anagramas, etc.) en las que se utiliza de un modo no consciente la información previamente aprendida. En este caso se predice que la información emocional congruente con el estado de ánimo se verá facilitada o incrementada. Sesgos cognitivos en los Trastornos Emocionales y de Ansiedad Los datos que apoyan la existencia de un sesgo atencional hacia la información emocional son mucho más consistentes para la ansiedad que para la depresión. En el caso de los trastornos de ansiedad, se ha encontrado que estos individuos atienden prioritariamente a la información relacionada con sus miedos y temores (p.ej. Mathews y MacLeod, 1985), y que estos "sesgos atencionales" juegan un papel importante en la etiología y mantenimiento de estos trastornos. Los datos obtenidos hasta el momento han sido bastante consistentes, y se han desarrollado diversas teorías que intentan comprender estos trastornos, y que han dado un papel relevante al sistema atencional. Sin embargo, todavía quedan algunas cuestiones por resolver, centrales para entender el papel de la atención en la etiología, mantenimiento y tratamiento de estos trastornos. Entre estas preguntas están: A) ¿Los sesgos atencionales se producen fuera de la atención selectiva?. B)¿La ansiedad influye del mismo modo en todos los aspectos de los trastornos de ansiedad?. C) ¿El sesgo atencional se manifiesta "hacia" la amenaza, en todos los trastornos de ansiedad?. D) ¿Son capaces los tratamientos psicológicos de eliminar o reducir el sesgo atencional?. Parte de las dificultades para obtener respuestas a estas preguntas, proviene de las estrategias utilizadas para evaluar los sesgos atencionales. Las tareas utilizadas hasta ahora presentan una limitación importante: utilizan material verbal (palabras) que "representan" los temores del individuo. Sin embargo, puede que las respuestas a las palabras no sean idénticas a las respuestas a las amenazas de la vida real. Por tanto, es necesario incrementar la validez ecológica de estas tareas (Mogg, y Bradley, 1999; Thorpe, y Salkovskis, 1998). Por esta razón, algunos trabajos han utilizado estímulos como dibujos o fotos del objeto temido (p.e. Mayer et al., 1999; Öhman, y Soares, 1994, etc.). Sin embargo, siguen teniendo problemas de generalizabilidad (son representaciones estáticas, en dos dimensiones, descontextualizadas,...). Creemos que las técnicas de Realidad Virtual podrían ayudar a mejorar estas limitaciones, ya que permiten recrear ambientes que simulan situaciones que la persona teme. Así, para estudiar el funcionamiento de la atención ante una situación temida, la RV permitiría evaluar la ejecución atencional "dentro" de esa situación. Además, también se podría evaluar qué ocurre a lo largo de todo el proceso atencional, ya que los sistemas de "Eye-tracker", que se pueden instalar en el casco de Realidad Virtual, registran en cada momento y de modo fiable qué es lo que mira el individuo (el punto exacto) y durante cuánto tiempo. Por último, las presentaciones de los estímulos se podrían hacer también sin el apercibimiento consciente por parte del individuo, utilizando conjuntamente estrategias de percepción subliminal.En el caso de los sesgos de memoria, los datos apuntan a que esto sesgo parece encontrarse en la depresión, pero no en los trastornos de ansiedad. Para poder explicar estas discrepancias, Williams, Watts, MacLeod & Mathews (1988) desarrollaron una teoría alternativa para los trastornos emocionales. Tal teoría predice que la ansiedad está asociada con una facilitación del procesamiento de la información relacionada con los miedos en la operación de integración, mientras que en el caso de la depresión el sesgo aparece en la operación de elaboración. La distinción entre integración y elaboración está estrechamente relacionada con el concepto de memoria implícita y explícita. La memoria explícita depende en mayor medida de la elaboración, mientras que la implícita de la integración/activación. Por tanto, se mantiene que los sesgos de memoria implícita congruentes con el estado de ánimo son típicos de los trastornos de ansiedad, mientras que los sesgos de memoria explícita congruentes con el estado de ánimo son típicos de la depresión. ¿Qué estamos haciendo nosotros? Dentro de esta línea de investigación, hemos llevado a cabo diversos estudios, la mayoría de ellos subvencionados con fondos públicos, que se han dirigido a estudiar la presencia de estos sesgos atencionales y de memoria en diversos trastornos: fobias específicas (a las tormentas), agorafobia, trastorno de pánico, fobia social, depresión y trastornos alimentarios. Por otro lado, también hemos estudiado si estos sesgos cambian (disminuyen o desaparecen) tras un tratamiento cognitivo-comportamental aplicado para la fobia social y el trastorno de pánico. Nuestros datos, en general, apuntan a que es necesario poder contar con tareas de mayor validez ecológica que las que se vienen utilizando, y que utilizan un material verbal simple (palabras). Por otro lado, también se considera la necesidad de introducir elementos terapéuticos que vayan encaminados directamente al cambio en estos sesgos.Además, actualmente, estamos investigando la presencia de sesgos atencionales en personas con miedo a las arañas y miedo a hablar en público, en ambientes virtuales que simulan situaciones reales; cómo se producen estos sesgos, si ocurren antes del apercibimiento consciente del estímulo temido y también estamos estudiando si los sesgos se manifiestan de modo diferente en función del problema concreto de ansiedad. Por último, también queremos comprobar si los sesgos desaparecen o se reducen tras un tratamiento psicológico de "exposición virtual"
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